Librilla
Alojamientos en Librilla
Si busca un hotel en Librilla, conviene conocer las particularidades del lugar: la rambla, la historia del aprovechamiento del agua, así como los edificios históricos y las tradiciones festivas. Librilla se encuentra en el valle del Guadalentín, a 23 kilómetros de la capital de la región. El paisaje, la arquitectura y las fechas de las fiestas ofrecen distintos puntos de partida para planificar su viaje.
La rambla y la historia del agua
La profunda rambla de Librilla atraviesa la localidad y la divide en dos partes. Cuando la rambla está seca, puede pasear por sus inmediaciones. Así, marca tanto el paisaje como la distribución espacial de la localidad.
El abastecimiento de agua también forma parte de la historia de Librilla. Una red de acequias, es decir, canales de riego de época islámica, distribuía el agua por la huerta de Librilla para toda la población. En la finca Trujillo se encontraron restos de cisternas y conducciones de agua ibéricas y romanas. Estos vestigios son de distintos tipos: junto a una histórica red de canales hay hallazgos arqueológicos de cisternas y conducciones.
En las colinas que delimitan las ramblas cercanas también se han encontrado restos de asentamientos argáricos y árabes. Así, en el paisaje encontrará distintas huellas de antiguos asentamientos y del aprovechamiento del agua.
Edificios y contexto histórico
El Caserón de los Camachos es una casa señorial del marqués homónimo. Su antigua rejería de hierro forjado data del siglo XVI. La iglesia de San Bartolomé es un templo del siglo XVII y conserva esculturas de Sánchez Lozano. El exterior que hoy puede verse es íntegramente barroco; estas características se deben a una remodelación del siglo XVII.
Una descripción de 1729 retrata el castillo de Librilla como muy fortificado y con siete torres; en aquel momento, solo una se conservaba intacta. Los datos históricos corresponden a distintas épocas: la rejería es del siglo XVI, la iglesia y su remodelación son del siglo XVII y la descripción del castillo data de 1729.
Las Pitanzas y las fiestas de la Virgen de Belén
Una pitanza es un panecillo redondo de unos 200 gramos. Se lanzan por miles desde los balcones del ayuntamiento. Como parte de Las Pitanzas, el 22 de agosto se celebra durante toda la mañana una cabalgata de la «recogida de la harina» que recorre Librilla. La tradición de los panecillos y la cabalgata aportan a las fiestas, cada una, un carácter propio.
Durante las fiestas en honor a la Virgen de Belén, la imagen de la Virgen, engalanada, es llevada en procesión a la iglesia de San Bartolomé y, después, en romería a la ermita de la Virgen de Belén. Las fiestas culminan el 8 de septiembre, día de la Virgen de Belén. El programa combina así la procesión a la iglesia con la posterior romería a la ermita.
Las dos tradiciones festivas tienen fechas distintas: Las Pitanzas se celebran el 22 de agosto; las fiestas en honor a la Virgen de Belén culminan el 8 de septiembre.
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