Barbudo: iglesia, castro y arte sacro
Alojamientos en Barbudo
Barbudo reúne testimonios de distintas épocas: un castro de la Edad del Hierro, una iglesia parroquial de finales del siglo XVIII y obras religiosas con imágenes ofrecen distintas maneras de acercarse a la historia del lugar. También hay miradores sobre los valles y una leyenda local que explica el nombre del lugar.
Paisaje y tradición local
El Monte Catadoiro se encuentra a 549 metros de altitud sobre los valles del Oitavén y el Verdugo y es un mirador natural. Cerca de O Castelo se puede contemplar el valle del Oitavén y el embalse de Eiras. El Oitavén es el elemento común de estas vistas; cerca de O Castelo, el embalse también forma parte del paisaje. Así, los panoramas son distintos: desde el Monte Catadoiro destacan dos valles, mientras que desde O Castelo se contemplan el valle del Oitavén y el embalse de Eiras.
El embalse de Eiras también aparece en la tradición local. Según esta, un gigante de larga barba vivió antaño en el Castro Barbudo, junto al embalse. La leyenda explica el nombre de Castro Barbudo. De este modo, un mismo paisaje se vincula con dos temas distintos: la vista descrita desde O Castelo y una leyenda que explica el nombre.
Iglesia y vestigios de la Edad del Hierro
La iglesia parroquial de Santa María do Castro Barbudo se construyó aproximadamente en 1790. Esta fecha aproximada permite situarla a finales del siglo XVIII. En cambio, el castro de Castro de Barbudo pertenece a la Edad del Hierro y es, a su vez, un yacimiento arqueológico de esa época. El antiguo asentamiento estaba distribuido en tres terrazas. La iglesia y el castro representan, por tanto, distintos enfoques históricos: por un lado, una iglesia con fecha de construcción aproximada; por otro, un asentamiento de la Edad del Hierro extendido en tres terrazas.
Representación de la cruz y capillas con imágenes
La representación central de la cruz del Calvario de la iglesia de Barbudo muestra a Cristo en el anverso y a la Virgen del Rosario en el reverso. Las dos caras reúnen distintos motivos religiosos en una misma obra. Aquí el interés se centra, por tanto, en la iconografía; en la iglesia parroquial destacan sobre todo la fecha aproximada de construcción y, en el castro, el antiguo asentamiento.
El Peto de ánimas de Barbudo tiene una estructura tripartita: consta de tres pequeñas capillas con imágenes, coronadas por tres cruces. En la hornacina central hay una imagen de la Virgen del Carmen y un grupo de siete almas de piedra policromada. Así, el programa iconográfico central combina una imagen mariana con la representación de las almas, mientras que las tres capillas y las cruces definen la forma del conjunto.
La historia de su creación también distingue la capilla central de las dos laterales: Manuel González realizó la central en 1888; Aniceto Justo Rodriguez remodeló las dos capillas laterales en 1988. Además, a la izquierda del Peto de ánimas de Barbudo hay un reloj de sol. La estructura, los motivos iconográficos y las fechas ofrecen distintos puntos de partida para interpretar esta obra.
Si observa Barbudo a través de sus distintas épocas, los vestigios van desde la Edad del Hierro hasta la iglesia parroquial, fechada aproximadamente en 1790, y las obras de 1888 y 1988. Otra comparación se centra en las formas: tres terrazas en el antiguo asentamiento, una representación de la cruz con dos caras y un peto compuesto por tres capillas con imágenes. Así es posible distinguir el yacimiento arqueológico del arte religioso con imágenes y, a la vez, entenderlos como distintos aspectos del patrimonio cultural de Barbudo.
Descubra otros destinos: Cores, Valga, Monte Bouza, Nigrán, Soutelo, Curantes, As Quintáns, Salceda.
Consulte la guía general de viaje: Pontevedra.