Amatlán – Fiesta del Huapango y patrimonio arqueológico
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Amatlán se encuentra en las estribaciones de la Sierra de Otontepec. Su poblamiento se remonta a la época prehispánica y la localidad está considerada una zona arqueológica. Dos temas destacan especialmente al hablar de Amatlán: la Fiesta del Huapango como acontecimiento cultural y Sol Poniente como hallazgo arqueológico. Al planear tu viaje, puedes guiarte por si te interesa sobre todo la fiesta o la historia del lugar.
Fiesta del Huapango y época del viaje
La Fiesta Anual del Huapango se creó en 1990 y se celebra en la localidad de Amatlán el último fin de semana de noviembre. Por lo general, la fiesta dura de tres a cuatro días y noches. Como las fechas concretas son importantes para tu viaje, confírmalas antes de reservar el traslado.
La Fiesta del Huapango es un evento comunitario con música, danza y poesía. También incluye exposiciones y venta de artesanías y comida. El programa se complementa con mesas de diálogo, conferencias y presentaciones de libros o CD. Así, la fiesta reúne tanto espectáculos y actividades culturales como concursos y actividades comunitarias.
Entre los concursos se encuentran los de baile tradicional de huapango y canto. También está presente la versería, con concursos en distintas formas, como décimas, cuartillas y quintillas. En la fiesta se reúnen tríos de huapango, grupos de danza, poetas, versadores e improvisadores de la Huasteca. También participan músicos y bailarines jóvenes y adultos, aficionados a la música y el público en general.
Un proyecto cultural propio de Amatlán comenzó a principios de la década de 1990 con el nombre de Fiesta Huasteca de Amatlán y también recibió el nombre de Encuentro de las Huastecas. Su ámbito abarcaba regiones huastecas de Hidalgo, Puebla, San Luis Potosí, Tamaulipas y Veracruz.
Sol Poniente y la historia de Amatlán
En el centro de la localidad se encuentra el hallazgo arqueológico Sol Poniente, un objeto de 1,70 metros de altura. El monolito está hecho de piedra caliza y representa una figura masculina que simboliza a una deidad solar. Data del siglo XIII y en su elaboración se aprecian influencias toltecas. Estos datos sitúan el hallazgo en un contexto temporal y cultural concreto.
Sol Poniente también está vinculado a una tradición indígena local. Según esta, se bailaba alrededor del monolito para pedir lluvia y una mejor cosecha. La tradición habla así de otro significado cultural del lugar, que se suma a su descripción arqueológica.
El antiguo quiosco del parque también forma parte del paisaje de la localidad; se calcula que tiene unos 100 años. Villa Andrea sirvió anteriormente como puesto militar y está a unos 100 metros del centro de la localidad. Otro episodio histórico tiene que ver con el antiguo palacio de Amatlán: en 1942, debido al crecimiento de Naranjos, la administración se trasladó allí y Amatlán pasó a ser una congregación. Después, el antiguo palacio se utilizó como cárcel.
Las leyendas locales también cuentan que el Cristo vinculado a la iglesia de Amatlán apareció allí y fue quemado dos veces durante la Revolución. Esta historia se ha transmitido como leyenda. Se considera que el Cerro de Amatlán, también llamado Cerro de la Cruz, es rico en flora y fauna. Junto con el monolito, el quiosco y los edificios históricos, ofrece otras perspectivas sobre la historia y el carácter de la localidad.
Para consultar la visión general del viaje: Naranjos Amatlán.